lunes, 25 de diciembre de 2017

La vida de An

Foto: Ximena Schleh
Su voz se esparce por toda la sala. Tiene tanta vida que casi se puede ver. Cada registro, cada inflexión y hasta sus silencios tienen una vibración especial. An Díaz anida en su anterior a una mujer negra curtida por el sufrimiento del trabajo duro, a una sobreviviente de desengaños amorosos, a una persona que atravesó los mares de la soledad en una balsa y pudo llegar a la orilla. Pero apenas tiene veintitantos y un futuro formidable. Con Between two worlds, su primer disco, encontró su verdadera voz, su espacio en ese ying y yang muslcal que conforman el blues y el gospel, sus dos pasiones.

Lo del viernes en el Club de Música fue más una celebración entre amigos que un show. En la primera parte, reprodujo todo el disco con algunas mínimas variaciones debido a las ausencias de Mariano D’Andrea y el brasileño Luciano Leães. Gabriel Grätzer se subió a tocar y cantar I’m gonna live (the life I sing about in my songs) y luego, con Dany De Vita en guitarra y coros, interpretó Any time you want. Después se sumaron Nico Raffetta, Mauro Ceriello y Gabriel Cabiaglia para I can’ quit you baby, en la que An, como cada vez que la canta, revoluciona las partículas elementales con la demoledora introducción vocal. La banda siguió para Keep on lovin’ me baby, con Nico Raffetta levantando vuelo desde el hammond y De Vita sacando unos solos aniquiladores. Tampoco estuvo Lee, que la acompaña con el rhodes en el track oculto del disco, aunque aquí An aprovechó para presentar el video clip de ese tema y de alguna manera lo hizo presente.

La segunda parte se la dedicó enteramente a Nina Sessions, el proyecto paralelo que lleva adelante con Anahí Fabiani. Casi como si fuera el living de su casa, An cantó con soltura y encanto media docena de clásicos que solía interpretar la legendaria Nina Simone. Empezó con Nobody's fault but mine y siguió con I love your lovin' ways, Exactly like you, I wish I knew how it would feel to be free y Four Women. Para el final volvió a invitar a la banda y cerró con Do I move you, aquí con Raffetta y Fabiani intercalando teclas desde el hammond y el piano.

En febrero de este año estuve con ella y Grätzer en Memphis y Mississippi. Uno de los lugares que conocimos fue Dockery Farms, donde nació el blues. Allí, mientras palpábamos la historia más profunda del género y escuchábamos la voz profunda de Charley Patton cantando Some summer day, An caminó hacia la ruta y se quedó mirando, emocionada, una iglesia que estaba a metros de la granja. Así llegó a sus dos mundos y cerró el círculo virtuoso. Dos días después lanzó el disco, el primero mas no el último. Y así lanzó también su carrera y su futuro. En definitiva, su vida.

1 comentario:

Fernando Toral dijo...

Una tremenda cantante, estudiosa y respetuosa del género. Ya me la imagino allí en Dockery Farms, uniendo forma y esencia...